Te paras a pensar. Todo ha cambiado tanto. Tantas personas que juraron que estarían siempre a tu lado, y ahora ninguna está. Tantas personas que no creías que ibas a conocer, y ahora son imprescindibles. No sé, todo, todo ha cambiado.
Las personas que mas fuertes pensabas que era, ahora resulta que son las más débiles. Los que pensabas que se iban a quedar mucho tiempo, un día, sin más, desaparecen. Y con ellos, todos los recuerdos. Las risas, los lloros, los momentos malos y los buenos... Y dios, como duele.
Un día te despiertas y miras a tu alrededor y la mitad de gente se ha ido. Tanto amigos, como familiares. Y no veas como jode.
Y principalmente escribo esto pensando en él, en mi abuelo, y en todo lo que le hecho de menos.
No os podéis hacer un idea, de como echo de menos esos 'y que guapa es mi niña' y entrar a su casa y verle ahí sentado, riéndose, como siempre. Dios mío es que no puedo. Es que yo ya no sé como seguir sin él. Yo ya no sé ni quien soy, ni que hago ni por que lo hago. Yo ya he llegado a mi límite. Y lo que duele es ver que, después de cuatro años, que pensaba que lo tenía más que superado, no lo tengo superado. Ni siquiera un poco. Y creo que prefiero que sea así. Si no sería como olvidarle, y creo que nunca podré olvidar a alguien que ha significado algo tan grande para mi. No sería lógico hacerlo.
No sé por qué estoy escribiendo esto, ni porqué lo escribo aquí, ni porqué nada, no me entiendo hoy. No quiero entenderme hoy, bueno, ni hoy ni nunca, pero todo humano necesita desahogarse, y más cuando lleva tanto tiempo callándose todo.
Creo que yo ya he llegado a mi límite. No pensaba que esto pasaría tan pronto. Ni ahora, pero ha pasado.