'Enámorate' decían.
'Será bonito' decían.
'Enámorate de un escritor, o de un poeta, y no morirás nunca' decían. Y que ironía, si cada vez que él escribía, yo moría.
Un trocito de mi abandonaba mi cuerpo y empezaba a formar parte de él.
Cada vez más. Cada día era más suya que mía. Y él cada día escribía con más ansía.
Y con la misma ansia que escribía. hacía el amor.
Sí, 'hacer el amor' , que bonita expresión, porque no es 'hacer el odio' ni 'hacer la risa', el 'hacer el amor'. Con cariño, con pasión, lento, rápido, como quieras, pero siempre con amor.
Y él siempre mostraba amor.
Él hacía el amor, y escribía mientras tanto.
Escribía en mi cuerpo.
Escribía en mis lunares, en mis curvas, en mi.
Y que bonito era.
Y más bonito aún era verle escribir. Ver como se rompía mientras lo hacía.
Ver como cada parte de mi, que pasaba a formar parte de él, sustituía un trocito despedazado de su corazón.
Porque tenía un corazón triste (bueno, que esperaba, era poeta...) , pero a la vez se hacía notar.
A la vez, se hacía sentir.
Como cuando yo sentía sus brazos rodeandome y me sentía segura. Y deseaba quedarme así siempre.
Siempre... que bonita palabra y que irónica, porque todo lo que queremos que dure siempre, acaba.
Tarde o temprano, acaba.
Como el amor de aquel poeta que escribía cada noche.
Sobre mi.
O eso creía yo.
O eso me gustaba creer.
miércoles, 30 de octubre de 2013
sábado, 19 de octubre de 2013
El volver a escribir estando contigo y no por estar sin ti.
Noches hasta las tantas, en tu cama, en mi cama, contigo y sin ti, conmigo y sin mi. Recuerdos que vienen, que van, que antes arropaban y ahora ahorcan. Que se acabaron tus te quieros, tus manías, mis prisas por verte, tus abrazos y tus 'cálmate'. Que los te quieros también se desgastan, pero ojalá haber sido la excepción que confirma la regla, y que tal vez estoy pidiendo demasiado. El pedir que estés aquí, el volver a escribir estando contigo y no por estar sin ti. El poder levantarme con tus ojitos marrones a centímetros y acostarme con tu respiración quemándome en la nuca. Fuerte, muy fuerte. Como antes. Sin prisas. Sin pausas.
Y mira que te dije que no volvería a escribirte.
Y mira que me lo prometí.
Y mira que mentí.
Y dije que no te echaría de menos, ni me arrepentiría de echarte de más.
Y aquí estoy, otra vez, rompiendo promesas (como en su día las rompí, por despecho) , que yo no dije para siempre, pero tú tampoco dijiste hasta nunca.
Y que si lo hubieras dicho, otro gallo cantaría y esto no dolería.
Y mira que te dije que no volvería a escribirte.
Y mira que me lo prometí.
Y mira que mentí.
Y dije que no te echaría de menos, ni me arrepentiría de echarte de más.
Y aquí estoy, otra vez, rompiendo promesas (como en su día las rompí, por despecho) , que yo no dije para siempre, pero tú tampoco dijiste hasta nunca.
Y que si lo hubieras dicho, otro gallo cantaría y esto no dolería.
domingo, 6 de octubre de 2013
Tan ausente que duele.
Tú y yo. Tan cerca y tan lejos ahora mismo. Tú, tan distante y tan ausente que duele. Yo, tan necesitada de ti que asusta. Somos tan distintos ahora mismo que me pregunto si algún día todo será como antes, si volverán tus idas y venidas, mis ganas de hablarte hasta las tantas, mi ilusión de cada día, en fin, si volverás tú. Aunque, tal vez, fui yo. Tal vez me alejé yo. Tal vez fue el miedo a que saliera mal, tal vez fue mi culpa, mi miedo a no volver a sentir tu respiración quemándome en la nuca.
O yo que sé.
A lo mejor no fue ninguno. A lo mejor es cosa mía y está todo igual.
A lo mejor somos los mismo que al principio.
Tú siendo tú, y yo siendo yo, en todo nuestro esplendor.
Quien sabe.
Lo único que sé es que ahora no estamos para odiarnos. Ni podemos. Ni debemos. Ni tenemos por qué. Ni complicaremos todo tanto.
Tú limitate a volver. Vuelves con tus idas de cabeza, tus pupilas rotas y tus nudillos rotos, que aquí te espero.
Sea cuando sea.
Yo te espero, tú tan solo vuelve.
O yo que sé.
A lo mejor no fue ninguno. A lo mejor es cosa mía y está todo igual.
A lo mejor somos los mismo que al principio.
Tú siendo tú, y yo siendo yo, en todo nuestro esplendor.
Quien sabe.
Lo único que sé es que ahora no estamos para odiarnos. Ni podemos. Ni debemos. Ni tenemos por qué. Ni complicaremos todo tanto.
Tú limitate a volver. Vuelves con tus idas de cabeza, tus pupilas rotas y tus nudillos rotos, que aquí te espero.
Sea cuando sea.
Yo te espero, tú tan solo vuelve.
sábado, 5 de octubre de 2013
Y si te vas, ojalá vuelvas.
Eres tú, tú sin más, tú al natural. Eres tú y tu respiración en mi nuca hasta las tantas. Eres tu con tus pros y tus contras -aunque siempre adoraré tus contras-. Eres tú en cuerpo y alma. Tú, haciendo de mi alguien nuevo. Eres tú y son tus recuerdos, mis recuerdos, nuestros momentos.
Y momentos contigo que pasan a ser recuerdos que ojalá pasaran a ser el presente ahora.
A veces me preguntó por qué tú y no otro, a veces me pregunto por qué yo y no otra.
Siempre llego a la misma conclusión: Por que tú eres tú, y yo no soy sin ti.
Es complicado. Es difícil. Pero nadie dijo que no lo fuese. Nadie nos aseguró un camino de rosas hasta llegar a este punto. Nadie nos dijo que sería sencillo tirar hacía delante.
Pero que más dará ahora, si ya hemos pasado lo peor.
Que más dará si nacimos para morir, y que mejor que morir contigo en este caos.
En este pequeño desastre que algún día dijiste que arreglarías, y al cabo del tiempo terminaste formando parte de él. Y que bonito fue. Que bonito fue ver como pasaste a formar parte de algo tan extraño, tan complejo, y tan desastre como mi vida.
Y tú, que no te quejas de formar parte de esto. Tú, tan simple y tan... tan tú, que hasta da miedo. Pero y qué. Si siempre nos dicen que nos enfrentemos a nuestros miedos, y que si no podemos con nuestros enemigos, nos unamos a ellos, y así llegué yo aquí.
Y que a lo mejor te escribo y ya es tarde. O quizá no. O tal vez ya ni te acuerdes de todo lo que he hablado antes. Pero ojalá que sí. Y ojalá sigas mirando mis fotos como yo miro las tuyas. Y ojalá al volver a verme, sientas lo que sentí aquella primera vez. Y que ojalá no lo dejemos de sentir nunca.
Y que ojalá no te vayas.
Y si te vas, ojalá vuelvas.
Y si no vuelves, no me olvides.
Que el verbo 'olvidar' , por mucho que se conjugue, nunca queda bonito, y menos si sale de tu boca.
Y momentos contigo que pasan a ser recuerdos que ojalá pasaran a ser el presente ahora.
A veces me preguntó por qué tú y no otro, a veces me pregunto por qué yo y no otra.
Siempre llego a la misma conclusión: Por que tú eres tú, y yo no soy sin ti.
Es complicado. Es difícil. Pero nadie dijo que no lo fuese. Nadie nos aseguró un camino de rosas hasta llegar a este punto. Nadie nos dijo que sería sencillo tirar hacía delante.
Pero que más dará ahora, si ya hemos pasado lo peor.
Que más dará si nacimos para morir, y que mejor que morir contigo en este caos.
En este pequeño desastre que algún día dijiste que arreglarías, y al cabo del tiempo terminaste formando parte de él. Y que bonito fue. Que bonito fue ver como pasaste a formar parte de algo tan extraño, tan complejo, y tan desastre como mi vida.
Y tú, que no te quejas de formar parte de esto. Tú, tan simple y tan... tan tú, que hasta da miedo. Pero y qué. Si siempre nos dicen que nos enfrentemos a nuestros miedos, y que si no podemos con nuestros enemigos, nos unamos a ellos, y así llegué yo aquí.
Y que a lo mejor te escribo y ya es tarde. O quizá no. O tal vez ya ni te acuerdes de todo lo que he hablado antes. Pero ojalá que sí. Y ojalá sigas mirando mis fotos como yo miro las tuyas. Y ojalá al volver a verme, sientas lo que sentí aquella primera vez. Y que ojalá no lo dejemos de sentir nunca.
Y que ojalá no te vayas.
Y si te vas, ojalá vuelvas.
Y si no vuelves, no me olvides.
Que el verbo 'olvidar' , por mucho que se conjugue, nunca queda bonito, y menos si sale de tu boca.
Y gracias. A ti, por hacerme ser así. Por ese Noviembre. Por esos abrazos entre sábanas. Esas noches inesperadas. A ti, por ser quien eres.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Echar de menos a quien echabas de más.
Te paras a pensar. Todo ha cambiado tanto. Tantas personas que juraron que estarían siempre a tu lado, y ahora ninguna está. Tantas personas que no creías que ibas a conocer, y ahora son imprescindibles. No sé, todo, todo ha cambiado.
Las personas que mas fuertes pensabas que era, ahora resulta que son las más débiles. Los que pensabas que se iban a quedar mucho tiempo, un día, sin más, desaparecen. Y con ellos, todos los recuerdos. Las risas, los lloros, los momentos malos y los buenos... Y dios, como duele.
Un día te despiertas y miras a tu alrededor y la mitad de gente se ha ido. Tanto amigos, como familiares. Y no veas como jode.
Y principalmente escribo esto pensando en él, en mi abuelo, y en todo lo que le hecho de menos.
No os podéis hacer un idea, de como echo de menos esos 'y que guapa es mi niña' y entrar a su casa y verle ahí sentado, riéndose, como siempre. Dios mío es que no puedo. Es que yo ya no sé como seguir sin él. Yo ya no sé ni quien soy, ni que hago ni por que lo hago. Yo ya he llegado a mi límite. Y lo que duele es ver que, después de cuatro años, que pensaba que lo tenía más que superado, no lo tengo superado. Ni siquiera un poco. Y creo que prefiero que sea así. Si no sería como olvidarle, y creo que nunca podré olvidar a alguien que ha significado algo tan grande para mi. No sería lógico hacerlo.
No sé por qué estoy escribiendo esto, ni porqué lo escribo aquí, ni porqué nada, no me entiendo hoy. No quiero entenderme hoy, bueno, ni hoy ni nunca, pero todo humano necesita desahogarse, y más cuando lleva tanto tiempo callándose todo.
Creo que yo ya he llegado a mi límite. No pensaba que esto pasaría tan pronto. Ni ahora, pero ha pasado.
Las personas que mas fuertes pensabas que era, ahora resulta que son las más débiles. Los que pensabas que se iban a quedar mucho tiempo, un día, sin más, desaparecen. Y con ellos, todos los recuerdos. Las risas, los lloros, los momentos malos y los buenos... Y dios, como duele.
Un día te despiertas y miras a tu alrededor y la mitad de gente se ha ido. Tanto amigos, como familiares. Y no veas como jode.
Y principalmente escribo esto pensando en él, en mi abuelo, y en todo lo que le hecho de menos.
No os podéis hacer un idea, de como echo de menos esos 'y que guapa es mi niña' y entrar a su casa y verle ahí sentado, riéndose, como siempre. Dios mío es que no puedo. Es que yo ya no sé como seguir sin él. Yo ya no sé ni quien soy, ni que hago ni por que lo hago. Yo ya he llegado a mi límite. Y lo que duele es ver que, después de cuatro años, que pensaba que lo tenía más que superado, no lo tengo superado. Ni siquiera un poco. Y creo que prefiero que sea así. Si no sería como olvidarle, y creo que nunca podré olvidar a alguien que ha significado algo tan grande para mi. No sería lógico hacerlo.
No sé por qué estoy escribiendo esto, ni porqué lo escribo aquí, ni porqué nada, no me entiendo hoy. No quiero entenderme hoy, bueno, ni hoy ni nunca, pero todo humano necesita desahogarse, y más cuando lleva tanto tiempo callándose todo.
Creo que yo ya he llegado a mi límite. No pensaba que esto pasaría tan pronto. Ni ahora, pero ha pasado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)